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viernes, 25 de julio de 2014

Godzilla el bueno

Qué tal, ¿cómo están?

La mayoría somos muy jóvenes para haber visto la original pero ninguno se habrá saltado de ver por lo menos una película de Godzilla, el soberano indiscutible de los monstruos de la historia del cine.
Esta especie de tiranosaurio descomunal que ha asolado ciudades, un antihéroe que ha salvado a miles de seres humanos de las fauces de bestias aún peores, ha llegado otra vez a las salas de cine, en su trigésima edición (28 películas producidas en Japón y 2 versiones estadounidenses).

Parte de la promoción del estreno en Tokio de la película
Godzilla tiene 60 años en el cine, pero una edad indeterminada, la piel es áspera, rugosa, negra como pellejo de muerto; de la dorsal le brotan unas placas que se vuelven brillantes cuando la bestia va a escupir un rayo nuclear; la cola es como como un rastrillo descomunal que igual le sirve para nadar como para derribar un edificio.
Los más conspicuos estudiosos están de acuerdo que Godzilla se originó debido a las bombas atómicas que Estados Unidos estalló en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. La radiación de esos artefactos provocó la mutación de un animal que en origen habrá sido, para decirlo así, normalmente terrestre.

La sabiduría popular refuerza esta evidencia. En japonés el monstruo se llama ゴジラ y se pronuncia “gojira”. Es, en realidad, la unión de dos palabras y, como se verá, el cruce antinatural de dos animales por culpa de la radiación. Gorila (gorira en japonés) y ballena (kujira en japonés).
Esto no está escrito, pero cuando Tsuburaya Eiji estaba en el proceso de crear este monstruo se había estrenado en Estados Unidos King Kong. Por otro lado, en los mares, con los que tan bien conviven los habitantes del archipiélago nipón, el animal marino descomunal por naturaleza es la ballena.
Un creador japonés, evidentemente, hará siempre algo mayor y los 10 metros del simio estadounidense eran poco para sus planes: hizo lo que hizo y le puso una estatura de 50 metros a esta bestia aterradora que emergía con tanta ferocidad del fondo del mar. Sí, es además vale decir que es anfibio.


¿Cómo lograron filmar a Godzilla mientras emergía del océano Pacífico? Tómese en cuenta lo siguiente, la mayoría somos muy jóvenes para haber sido espectadores de la comunicación audiovisual sin efectos especiales. Pero existió. Dígase que la ausencia de las imágenes generadas por computadora finalmente provocó que se desarrollara en Japón una subcultura cinematográfica auténtica, el tokusatsu.
Se trata de películas filmadas con los que se conocen como efectos especiales prácticos; es decir, no son generados por una computadora y tampoco a través de la animación stop-motion (es una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas).
Tsuburaya Eiji, el creador, estaba apremiado y tomó la decisión de fabricar un traje para que sea usado por un actor; y, por otro lado, construir una maqueta de la ciudad de Tokio, el primer escenario que es convertido en escombros por la Godzilla.



El primero de los “actores de traje” fue Nakajima Haruo. Tiene 85 años y todavía recuerda “…lo duro que era el trabajo de un actor de su clase, dentro de un monstruo creado con una mezcla de plástico, caucho crudo y látex. Unos cuantos agujeros horadados en el cuello de la bestia era lo que permitía al actor respirar y ver el exterior. Pero eso no era lo más duro: ‘lo que más sufríamos era la soledad. Si no nos ayudaban a salir del traje no salíamos. Por eso nos sentíamos muy agradecidos cuando nos sacaban de ahí. En mi caso era muy difícil entrar y salir del traje, y eso era debido a los materiales con los que estaban hechos los kaijū de esa época”. Estas palabras las dijo Nakajima Haruoen una entrevista que ofreció a nippon.com y que se puede leer íntegra aquí.
Con toda esta parafernalia lista, filmada en los estudios Toho, los dueños del personaje,  Tsuburaya Eiji filmó otras escenas de personas reales y les incorporó a la cinta. Creó la primera historia en la que una bestia descomunal generaba un terror indescifrable entre el público de las salas de cine.


En el mismo medio, nippon.com, Hikawa Ryūsuke publicó un artículo titulado “Godzilla, la cultura del ‘tokusatsu’ y sus efectos especiales”. En esa publicación afirma que “En el extranjero existe una tendencia a representar de una forma realista las criaturas, sean dinosaurios o animales salvajes que se vuelven gigantescos, pero en Japón las cosas son diferentes: los monstruos como Godzilla emiten radiación y lanzan rayos, habilidades que trascienden los límites científicos”.
Es, además, una mutación que en la mayoría de las películas tiene una inteligencia casi humana y, a pesar de lo aparatoso de su tamaño, de sus movimientos y de sus haceres, siempre salva a muchos, muchos humanos.
Es feo, grande, derriba lo que está a su alrededor, pero es, como consta en su biografía, Godzilla el bueno.


¿Nos vemos en el cine?

jueves, 10 de julio de 2014

Japón busca un equilibrio militar regional

Un afectuoso saludo, vengan y miremos juntos lo que pasa en la política japonesa.

A los japoneses les cuesta recordar cuándo fue la última vez que un hombre se inmoló para protestar por una decisión adoptada por el gobierno. Menos aún en este país donde la mayoría de la población es bastante apática y poco activa en política.
Sucedió hace pocos días, en un puente para viandantes frente a la estación de metro de Shinjuku, la más grande de Tokio. Un hombre de más de 50 años se prendió fuego luego de declarar por la amplificación de un megáfono que aprobar una interpretación de la Constitución nipona para armar al país es un error letal; el ciudadano no encontró una justificación para abrir una ventana frente a un espectro diferente en cuanto a la seguridad del archipiélago.

Este es probablemente el mayor sacudón político de los últimos diez años y forma parte de una estrategia mucho más profunda que lidera el Primer Ministro, Shinzo Abe. Es hijo de un político tradicional, estudió política en Japón y Estados Unidos y fue Primer Ministro, en un primer mandato, en 2007.
El Primer Ministro Shinzo Abe en el santuario de Yasukuni


En este segundo período ha abierto dos frentes fundamentales y ambos han sido transformadores: “Abenomics”, una gran reforma que pretende inyectar oxígeno a la economía para que salga de un largo letargo. La segunda, buscar la manera de que el país tenga una posición más activa en el mapa de estrategia de defensa del Asia del Este.
Si bien el primer frente generó resultados importantes y, efectivamente, hay señales de una nueva dinámica económica, el segundo ha originados protestas y desmanes a los que los japoneses no están acostumbrados: es la superdelicada modificación del artículo de la Constitución que prohibe a Japón tener un ejército.
El antecedente es necesario: la Constitución vigente de Japón fue redactada y aprobada sobre los escombros de dos bombas atómicas y además con una pistola puesta en la cabeza por fuerzas de ocupación de los países aliados. De hecho, fue dictada por Douglas MacArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en el Frente del Pacífico del Sur durante la II Guerra Mundial; un militar dando clases de democracia es una paradoja grotesca.
El artículo 9 de la carta política es la consecuencia de medio siglo de acciones expansionistas del Imperio japonés, de la aparatosa derrota y de la consiguiente declaración de que, a partir de entonces y hacia el futuro, será un país de paz.
Japón había invadido Corea, China, Mongolia y otros lares cercanos; fueron ocupados, según declaran, con notable violencia. Expandirse fue la solución que el país encontró a necesidades específicas y a un momento política completo, algunos de cuyos detalles se relatan en el artículo, también publicado aquí, “La ruta pedregosa de Shinzo Abe”.
Yasukuni-jinja es un templo muy famoso para los japoneses. Allí están sepultados los restos de quienes ellos consideran sus héroes de guerra. Sin embargo, para Seúl y Pekín quienes allí descansan son criminales de guerra, protagonistas de historias desgarradoras durante las invasiones de inicios del siglo XX.
Todo los años, durante la fiesta de Bon, muchos japoneses asisten para rendir sus tributos a quienes están enterrados. Generalmente un par de autoridades gubernamentales y representantes de la Dieta (el parlamento japonés) habían asistido con la misma intención e invariablemente los ministerios de asuntos exteriores de Corea y China habían expresado formalmente su protesta por este hecho. La fiesta, los asistentes y las protestas han llegado a ser tan comunes como la cotidianidad.
Pero en 2013 quien asistió fue Shinzo Abe, el Primer Ministro. Esa presencia llamó la atención a los nipones y duplicó las protestas de chinos y coreanos. Entre líneas estaba escrito, ahora es seguro, un mensaje que decía que estaban sucediendo cambios.
El año 2014 ha sido de conflictos y enfrentamientos, de negociaciones y concesiones, muchas estrategias se están ejecutando y una en particular: Abe y su gabinete resolvieron darle un nuevo papel a Japón dentro del escenario de seguridad de la región.
Muchos pensaron que el Primer Ministro tenía un solo camino, buscar una reforma al artículo 9 de la Constitución. El texto es el siguiente: “Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales. (2) Con el objeto de llevar a cabo el deseo expresado en el párrafo precedente, no se mantendrán en lo sucesivo fuerzas de tierra, mar o aire como tampoco otro potencial bélico. El derecho de beligerancia del estado no será reconocido”. Así fue promulgada en 1945.

Japonés vestido con el uniforme de gala de la II Guerra Mundial
Es interesante tener en cuenta la velocidad de sucesión de los primeros ministros en Japón (lo cual también es una lección de cómo organizar un Estado para que un cambio de mando no modifique el ritmo de trabajo del sector público). En promedio han durado un año y medio.
Luego, Shinzo Abe habrá calculado que lo que hiciera debía suceder rápido.
Se estima que una reforma constitucional puede tomar años y debe terminar en un plebiscito y en la votación favorable de las dos terceras partes de los miembros de la Dieta. Muy lento y sobre todo era muy probable que no hubiera alcanzado a recolectar los votos necesarios.
Abe encontró otro camino: el de la interpretación de la Constitución. Debía volver a utilizar un atajo que ya se había usado antes.
“La Constitución establece la renuncia a la guerra, pero no la renuncia a luchar para la defensa propia”. “Impedir un ataque armado en caso de que tal acción sea conducida por otro país no es otra cosa que legítima defensa”. Esa fue la respuesta que dio la Agencia de Defensa como argumento frente a una interpelación en la Cámara Baja de la Dieta, en 1954.
A partir de la constitución de 1945 Japón tiene una Fuerza de Autodefensa y no un ejército (con cerca de 400 aviones de combate, una flota naval de cerca de 50 naos y unos 250.000 soldados, para citar tres datos) que ha entrenado y armado para defender el país de algún ataque extranjero; nunca se ha usado al autodefensa desde su creación.
Luego, se hicieron otras dos interpretaciones: en la primera, de 1981, se aclaró que el derecho de autodefensa “…se limita exclusivamente a los casos en que queden afectados de forma radical el derecho de los japoneses a la vida, a la libertad y a la búsqueda de su felicidad”.
Entre paréntesis, se entiende ahora por qué Abe trabajó con tanta velocidad en un paso previo que debía dar antes de actuar con la interpretación constitucional: logró que la Dieta apruebe una ley a través de la cual está prohibido difundir información que haya sido previamente declarada como reservada.
Pero ni en esta interpretación ni en una posterior se consideró la posibilidad de la defensa colectiva. Shinzo Abe y su gabinete entendieron otra cosa. Luego de más de un mes de negociaciones con Nuevo Komeito, un partido que representa a una secta ultra conservadora que genera dudas entre la población, con el cual ha pactado el Partido Liberal Demócrata, de tinte nacionalista, se logró una mayoría que servirá para que la Dieta ratifique la validez y la vigencia de la interpretación que ha levantado tanta polvareda y que depende de una palabra: colectivo.
La interpretación dice que Japón podrá ejercer el derecho de auto-defensa colectiva, si “la existencia del país se ve amenazada y existe un claro peligro de que se vean anulados los derechos del pueblo a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
La autodefensa colectiva es un derecho internacional y significa, por ejemplo, dar asistencia militar a aliados sin son atacados. O, también, permitir la participación de Japón en operaciones de seguridad de Naciones Unidas.
El propio Primer Ministro explicó que hasta antes de esta reinterpretación las Fuerzas de Autodefensa no podían proteger a un barco con bandera estadounidense que transportase a japoneses que residieran en un país extranjero que viviera un conflicto armado. Y va más allá, tampoco podrían rescatar a soldados japoneses que estuvieran participando en una operación como cascos azules.
Como no podía ser de otra manera, la prensa internacional prendió los fuegos pirotécnicos y comenzó a calcular ganancias que les reportaría un aumento de circulación gracias a una interpretación rápida y fuera de contexto: ¡Japón quiere guerra!
La mayoría reprodujo una noticia de una agencia internacional que afirmó que entre el 60 y el 65 % de japoneses no estaban de acuerdo. El diario local Nikkei sostiene que el porcentaje de oposición es del 49 % mientras que el de apoyo es del 38 %.
Y no se diga fuera del Japón. El diario Global Times escribió hace poco que “la mayor amenaza a la seguridad y la paz en China y Asia no proviene de Estados Unidos, sino de Japón y resalta que durante la Segunda Guerra Mundial, Japón invadió la mayoría de países asiáticos, provocando millones de muertos”.
Días después, hubo de producirse una acción diplomática del Secretario del Gabinete, Yoshihide Suga, quien protestó ante China por lo aparecido en el Chongqing Youth News, diario que publicó a doble página, en el clímax del paroxismo, un mapa de Japón con dibujos de hongos sobre Hiroshima y Nagasaki, con la leyenda “Japón quiere guerra de nuevo”.
El Panel Consultivo sobre la Reconstrucción de los Fundamentos Legales para la Seguridad, cuya voz es la principal opinión independiente del Japón, emitió un informe, que no fue acatado en su totalidad por el Primer Ministro Abe.
En el informe se aportan los ejemplos de los problemas de los misiles y del desarrollo nuclear de Corea del Norte, así como de la situación en los mares de la China Oriental y de la China Meridional para ilustrar las transformaciones que está sufriendo el entorno defensivo de Japón. Este puede ser un punto clave, la mutación del entorno regional y las nuevas necesidades de seguridad, siempre tomando en cuenta que el aliado principal de Japón, en temas militares, es Estados Unidos, país que le ofreció defenderle de cualquier amenaza a su seguridad (es difícil responder si ahora Estados Unidos defenderá a su socio de un rival tan grande como China).
Un informe preliminar advierte de cuatro tipos de caso en los que se aplica la autodefensa colectiva: protección de un buque estadounidense en aguas internacionales; interceptación de un misil balístico que podría dirigirse a Estados Unidos; uso de armas en actividades de paz internacionales; y, apoyo en retaguardia a las tropas de otros países que participen junto a Japón en operaciones de los cascos azules de la ONU u otras actividades.
Los expertos consideran que hay otros seis contra los que Japón podría actuar gracias a la interpretación constitucional: 1) Inspecciones de buques cuando haya ocurrido un incidente en las proximidades de Japón y acciones para repeler ataques contra buques estadounidenses; 2) ayuda a Estados Unidos si sufre un ataque armado; 3) desminado en zonas marítimas de alto interés para la navegación japonesa; 4) participación en operaciones de la ONU; 5) respuesta a submarinos extranjeros que prolonguen sus movimientos en aguas territoriales japonesas; y, 6) respuesta de acciones ilegales contra embarcaciones o civiles por parte de grupos armados dentro del espacio marítimo o en islas apartadas en las que resulte difícil una acción efectiva del Servicio de Guardacostas.
Abe ha defendido la necesidad de convertir a Japón en un actor “más proactivo” en materia de seguridad dentro de la comunidad internacional y también ha insistido en otorgar a las Fuerzas de Autodefensa un papel más enérgico ante el avance de China en la región y las amenazas de Corea de Norte.
Está claro que las relaciones con los vecinos no es la de un grupo de amigos en un paseo de domingo, a pesar de la fuerte interdependencia económicamente. En términos de geopolítica no solamente es importante el nivel de intercambio comercial sino la dimensión general.
La suma del Producto Interno Bruto de Japón, Corea del Sur y China, en 2012, es el 20 por ciento del total mundial y alcanza al 70 por ciento del de Asia. China es la segunda economía más grande del mundo, después de Estados Unidos, y Japón la tercera. Ese es el panorama económico de esta área de mucho intercambio y poca amistad, una Indescifrable vecindad.
En esa línea, China condenó la decisión del gabinete del gobierno porque considera que se está tratando de terminar con el carácter pacifista de la Constitución y que se puede afectar la soberanía china, y la paz y la estabilidad regional. “China urge a Japón a que respete las preocupaciones de sus vecinos por su seguridad y maneje el asunto con prudencia”, señaló en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Hong Lei.
Sin embargo, el Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo ha afirmado que “El significativo incremento del presupuesto militar en Asia es el resultado del crecimiento económico de China y de sus ambiciones de poder y Pekín quiere estar listo para contrastar de manera eficaz cualquier intervención de Estados Unidos en disputas territoriales que involucren a sus vecinos, como por ejemplo Taiwán”.
Según cálculos del instituto, China tuvo una cuenta de gastos militares en 2013 de USD 188.000 millones. Mientras tanto, Corea del Sur usó USD 33.000 millones y Japón USD 48.000 millones.
Otro dato interesante es el informe sobre la defensa nacional de 2013 publicado por el Gobierno de Taipei que confirma parte de las tesis de este organismo cuando las propias autoridades taiwanesas subrayan el constante crecimiento de la fuerza china con respecto a la de EE.UU. y alertan de que en 2020 Pekín podría ser capaz de invadir y ocupar la isla.
Hay quienes dicen que por ahora este cuadrado, cuyos vértices son las dos Corea, China y Japón, es la que puede provocar un conflicto a gran escala. Pero, desde otro punto de vista, también puede ser que el ecosistema geopolítico sea ese, que el estado de enfrentamiento político y cooperación económica sea el apropiado, el natural, el que hay que sostener.
Hasta el momento, el Gobierno de Japón ha reiterado que para que el ejercicio del derecho a la defensa fuese legítimo era imprescindible que se hubiera producido una violación o contravención inminente e ilícita contra Japón, que no existiera otro medio apropiado para hacerle frente y que, además, se restringiera el ejercicio de la fuerza a su mínimo necesario.
Japón no ha cambiado durante todos estos años su postura de que el derecho a la defensa colectiva no podía ser ejercido al no advertirse “violación o contravención inminente e ilícita”, dice el Panel Consultivo sobre la Reconstrucción de los Fundamentos Legales para la Seguridad del Japón.
Shinzo Abe ha dicho que "Japón necesita un marco legal sin fisuras para hacer frente a las amenazas a su seguridad", durante una rueda de prensa en la que insistió en que, a pesar de la reinterpretación del texto, el país "mantendrá su estatus pacifista".
Para hacer efectiva la medida, el Parlamento nipón deberá dar también el visto bueno y, aunque las fuerzas gobernantes ostentan mayoría, no se descarta que a la cláusula se le impongan algunas restricciones más antes de su ratificación definitiva; será de trámite, la mayoría está armada.
¿Deja Japón de ser pacifista por causa de la reforma? La interpretación no es de por sí militarista, puede ser que en el futuro no se utilice esta interpretación y que la idea sea tomar una posición disuasiva.
Ya se despejará el panorama, pero mientras tanto, el único país del mundo que declara estar en contra de la beligerancia como vía para solucionar disputas ha dejado que una sombra se pose sobre él.

Este camino ha sido largo, complejo es el problema. Hasta pronto, son muy generosos de venir a visitar esta que es su casa.

martes, 8 de julio de 2014

Suspiros y deseos en la fiesta Tanabata

Me da mucho gusto volver a encontrarme con ustedes.

Tengo la intención de contarles sobre el festival Tanabata, que se celebra en Japón. Vale la pena arañar un poco más en una festividad que se vive con mucha alegría pero que su origen es melancólico. Bueno, mejor va la historia y algunas ideas y sabrán ustedes sacar conclusiones en su justa medida.
El séptimo día del séptimo mes se celebra la Fiesta de las Estrellas. Según el calendario solar, sucede el 7 de julio, pero según el lunar es después, el 7 de agosto, por lo que en Japón hay dos momentos de celebración del mismo evento.
Decoración en la calle principal de Hiratsuka
Es un suceso estelar. Se origina en el cuento "de la princesa tejedora y el pastor de vacas", quienes vivían en el cielo. Orihime (que equivale a la estrella Altair), la princesa tejedora, era hija de Tenkou, rey del cielo. La joven tenía una destreza única para tejer, las telas eran una divinidad para los dioses, pero tenía el defecto de trabajar demasiado. Su padre temía por su felicidad y decidió buscarle una pareja. El escojido fue Kengyu (que equivale a la estrella Vega), un pastor de ganado que tenía también la enfermedad de trabajar demasiado. Se conocieron, se enamoraron y se casaron casi en el mismo acto. Y se amaron. Y se amaron. Y tanto se amaron que se olvidaron del resto, también del telar y del pastoreo, se olvidaron que los miembros de la corte celestial no tenínan ropas que ponerse porque Orihime no había tejido y que el ganado de Kengyu andaba causando destrozos por la bóveda celeste porque no tenía ni mando ni control.
Detalles de la decoración del Tanabata
Tenkuo, el rey del cielo, montó en cólera y prohibió que los esposos volvieron a verse. Pero con tanto énfases que puso de por medio la Vía Láctea. Su hija Orihime se afligió con la vehemencia palñidera de una mujer enamorada y se lamentó hasta que el rey del cielo se apiadó de ella y permitó que se encuentre con su amado una vez al año, el séptimo día del séptimo mes.
Cuando llegó la fecha, los amantes no pudieron abrazarse: no había un puente que cruzara la Vía Láctea, se miraban desde orillas opuestas y suspiraban. Unas urracas acudieron al auxilio de la pareja dolida, las aves juntaron las alas y formaron un puente que sirvió como lugar de encuentro; todos los años acuden las urracas y por pocas horas los amantes desbordaban felicidad.
Se calcula que participan del festival dos millones de personas
Esta historia se ha contado desde dos mil años atrás en China. Durante el período Nara (del 710 al 794 de esta era) llegó a Japón con el nombre original de Qï Xï. La lectura china de los caracteres se puede traducir como "siete noches" y era conocido en la población como el festival para suplicar por habilidades.
En el archipiélago nipón, en esos años, se realizaba una celebración de purificación de inspiración sintoísta, en la cual un empleado del templo tejía un pedazo de tela especial, que se llamaba Tanabata, para ofrecerlo a los dioses y rezar para solicitar protección de los campos de arroz de la lluvia excesiva y de las tormetas, en definitiva, para pedir que la cosecha de octubre sea muy, muy buena. Los mismos caracteres, sin embargo, se leían en japonés Tanabata. Poco a poco sucedió la superposición hasta que se volvió 'El festival de las etrellas", como se le conoce ahora.
Sucedió aquello que pasa de tiempo en tiempo, que las costumbres de dos países, que tienen diferencias capitales, se convierten en una sola y se transforman, además, en una tradición que se hace un lugar entre los códigos de la identidad nacional.
Suele usarse yukata, vestimenta más fresca que el kimono
Es hora de ir a las calles de Hiratsuka, ciudad de un cuarto de millón de habitantes que está 60 kilómetros al suroeste de Tokio. Hay dos ciudades en las que el Tanabata es un suceso de magnitud: Hiratsuka y Sendai. En el resto del país hay adaptaciones.
Hay un lugar de festejo público pero los ciudadanos tienen su propia manera de celebrar la fiesta en sus casas. Lo visto sucede en la calle principal de la ciudad. Desde cada acera se elevan troncos de bambú inclinados cuyos extremos se encuentran en la parte más alta. Es la representación del puente que usan los amantes Orihime y Kengyu para encontrarse cada año.
Desde los palos de bambú culgan muchas cintas de todos los colores que simbolizan la Vía Láctea, las estrellas del universo. En los lados están dispuestas unas cuerdas en las que  están suspendidos  papeles rectangulares en los que las personas escriben sus deseos. Son de cinco colores: rojo, verde, amarillo, blanco y negro, que representan los cinco elementos de la naturaleza. Es válido escribir sobre los papeles solicitudes tan diversas como que  mejore la destreza para conducir un vehículo hasta la paz mundial, no hay límites. Pero además, se escriben mensajes y poemas para los eternamente enamorados y permanentemente separados. El reencuentro de Orihime y de Kengyu, la felicidad de las horas que viven juntos, es más poderosa que el resto de tiempo que están separados por la infinita Vía Láctea. 
En los árboles de bambú, en Japón, se suspenden los papeles con los deseos, durante el Tanabata todo el archipiélago nipon se convierte en el sitio de los deseos pedidos. Se cree que los amantes intercederán ante los dioses para que se cumplan. Es un momento de tanta felicidad que no existe buena intención que no se cumpla. Unos dos millones de personas van a esta pequeña ciudad en pos de aquello.
No existe lugar ni fecha en el calendario de fiestas de Japón en el que las calles que conviertan en una explosión tan impresionante de color. Y de sonrisas. Y de comida. Se calcula que se colocan unos 3.000 puestos de comida en las calles en los que se celebra el festival.
Al final del día todos los símbolos, la decoración y los mensajes se lanzan al río porque su flujo está unido al de la Vía Láctea y los amantes los leerán en algún momento.
También hay una canción tradicional compuesta para este día, se la canta a todo pulmón:


Las hojas de bambú susurran
meciéndose en el alero del tejado.
Las estrellas brillan
en los granos de arena dorados y plateados.
La tiras de papel de cinco colores
ya las he escrito.
Las estrellas brillan,
nos miran desde el cielo.


Pronto volveré con ustedes, gracias por venir.

martes, 1 de julio de 2014

La contra cultura ninja

Estoy de vuelta y me encanta poder comunicarme con ustedes.

Es difícil hablar de personas que dedicaron toda su vida a la clandestinidad. A la invisibilidad. La característica básica de los ninja es que vivieron en la sombra y lo que ha trascendido es, en último término, lo que ellos han querido que se conozca y que obviamente, es como la figura de un hombre que se aleja dentro de la niebla.
Pero, además, si se trata de saber la verdad histórica hay que dispersar toda la bruma que han creado las películas de cine estadounidenses y chinas, además de los cómic y la parafernalia de la mercadotecnia.
Huelga decir que la mayoría de esos largometrajes no se sujetan a ningún rigor histórico y que explican lo que unos creadores mal informados entienden sobre la contra cultura ninja, cuya posibilidad de invención se limita a pensar en héroes urbanos o matones futuristas capaces de pegar más duro que el resto del mundo.
Y no, la imagen de un guerrero vestido de negro, con capucha, de quien solo es posible ver los ojos y que corta cuellos todo el día tampoco es del todo cierta. Ninguna de estas versiones concibe la posibilidad, por ejemplo, de un ninja vestido de mujer que interpreta una canción de amor como parte de una compañía de actores minutos antes de transmitir un mensaje secreto.
El nombre tradicional, y la manera como serán nombrados en adelante, es shinobi (la dos palabras se escriben con los mismos kanji, ninja es una palabra moderna) y se define como el arte del espionaje y la guerrilla.Sin embargo, parece que efectivamente es una contra cultura y que esta característica de la naturaleza shinobi describe mucho mejor el papel que jugaron en la vida del Japón, sobre todo durante la era Edo, trescientos años que terminaron en 1860.
En tiempos modernos sus técnicas han sido usadas tanto para crear el ambiente de asombro de los juguetes de guerra del agente James Bond, como las técnicas de escape de Houdini o, más allá, producir alimentos encapsulados.
Las evidencias sobre la época de su origen son difusas. Pero las circunstancias no. Un grupo de monjes conocidos por ser maestros en el arte del combate fueron perseguidos en su natal China y huyeron a las islas del este. Se instalaron en las provincias japonesas de Iga y Koga, y abrieron escuelas para enseñar su arte, para formar más y más señores de las sombras.
Su gran desarrollo sucedió paralelamente con el de los samurái y por eso se estableció como una contra cultura: los samurái seguían el código de honor del bushido (cuyas líneas generales están aquí) y los shinobi hacían lo que les estaba prohibido a los samurái, quienes representaban al poder establecido. Decir que “hacían el trabajo sucio” a lo mejor es una injusticia con su participación en la historia del Japón, pero esa creencia era uno más de los riegos de su forma de vida.
Hay muchos ejemplos en la historia de la nación de shinobi descubiertos que fueron tratados como lo peor de la más mordaz delincuencia, sin embargo de que eran personajes indispensables para el sostenimiento del sistema político nacional.
Pero bien, queda dicho, debían vivir en las sombras y allí residían sin protestar. Los shinobi, para evitar ser descubiertos, debían tener una vida “normal”: eran agricultores, artesanos, comerciantes, actores, lo que fuera, nadie podía sospechar que habían aprendido y seguían practicando el ninjutsu (es el nombre de las técnicas de los shinobi, «el arte del sigilo» o «arte de la invisibilidad»). No era raro que formaran circos móviles, nadie veía mal a actores que eran expertos contorsionistas, magos que podían desaparecer o habilidosos lanza-cuchillos.
Era necesario que su entrenamiento comenzara cuando eran jóvenes y su cuerpo tenía mucha flexibilidad. Una de las habilidades más interesantes era que podían descoyuntarse para superar una dificultad y luego devolver los huesos a su lugar con un mínimo daño.
Enseguida se hacían fuertes al mismo tiempo que cultivaban la paciencia: cualquier ataque debía encontrar su momento y esa oportunidad podía aparecer enseguida u horas después. Se colgaban de una rama de un árbol a 40 metros de altura y ahí permanecían una hora sin moverse.
Y el equilibro: cualquier acción debía ver, entender y sopesar todas las circunstancias de manera de tomar una decisión equilibrada, que en definitiva es la más eficiente. Al principio colocaban una rama con espinos a un metro de altura donde el aprendiz debía correr, dar volteretas, andar de manos o sentarse sobre los dedos de un pie. Mientras adquiría más experiencia el palo se colocaba a mayor altura.
Debía aprender del fuego para hacer granadas de humo, bombas de alto poder destructivo, podía escupir fuego y si le sumaban al espectáculo una máscara horripilante creaban un ambiente de terror que garantizaba que sus acciones fueran noticia en todas partes, pero una noticia oscura porque ni los testigos sabían con certeza lo que había hecho el shinobi con tanta habilidad.
Se aplicaron mucho en hacerse una propaganda que les ayudaba a sostener la suposición de que eran seres humanos con poderes de dioses y demonios.
El dibujo de la historia japonesa puede ayudar a entender la magnitud de la suposiciones sobrenaturales de los shinobi. Pero hay que tirarse un poco para atrás en la historia del Japón. Oda Nobunaga fue un sogún que pacificó el país luego de siglos de batallas entre sogunatos. Sin embargo, no logró que se anexaran a su cruzada los shinobi de las provincias de Iga y Koga y decidió eliminarlos: 46.000 samurái asediaron un castillo defendido por 4.000 shinobi y tras una semana fueron vencidos; huyeron a zonas montañosas y agrestes del país.
Nobunaga no sabía que había provocado un desarrollo inusitado de las escuelas de ninjutsu, allá donde llegaba uno de los que escaparon de la matanza fundaba una escuela. De esto se enteró rápidamente el sucesor de Nobunaga, Ieyasu Tokugawa, uno de los más importantes sogunes de la historia del Japón. Mandó a llamar a Masunari Hanso.
Este shinobi, con su padre, habían huido de la masacre de Nobunanga a las montañas de Kurama (cuyos detalles están aquí). Dicen los que saben que allí habita Tengu, un espíritu que es experto en artes marciales, un escenario en donde se han formado los más famosos guerreros de la historia del país.
Masunari se convirtió enseguida en hombre de confianza de Ieyasu, era tan eficiente que pronto adoptó el sobre nombre con el que le conocían en las calles: demonio: hanzo. Hatori Hanzo. (este es un nombre que se repite en largometrajes y obras de manga y ánime).
Carol Gaskin y Vince Hawkins, en su libro “Breve historia de los samurái”, encuentran la explicación exacta: “Los ninja, practicantes del ninjutsu, eran el arma secreta más formidable con la que contaba un jefe samurái. Los ninja eran expertos en espionaje y sabotaje, sabían llevar a cabo un asesinato y escapar sin dejar huellas. Usaban armas nunca vistas y todo tipo de artimañas para alcanzar sus objetivos; métodos que hoy parecen combinar las habilidades de James Bond, Sherlock Holmes y Houdini. Como maestros de la confidencialidad, los ninja representaban el lado oscuro del bujutsu (de las escuelas de artes marciales). Se les temía pero no eran dignos de respeto pues eran los encargados de hacer el «trabajo sucio», las tareas que un samurái honorable, del que se esperaba que combatiese abiertamente, no podía hacer por sí mismo”.
Para los samurái, la obra que explica mejor su naturaleza es “El libro de los cinco anillos”, de Miyamoto Musashi. Masazumi Natori escribió el “Shoninki: Las Enseñanzas Secretas del Ninja”, que deja en claro, entre otras cosas, algunos principios del código moral de los shinobi.
 
"El camino del ninja es el de la resistencia, el de la supervivencia, de la victoria ante todo lo que intente destruir”. Esto lo ha dicho el doctor Masaaki Hatsumi, médico y maestro principal de la escuela Togakure Ryu: la escuela está activa y el maestro goza de buena salud. En su momento fue nombrado por el Emperador Hiro Hito "Joya viviente del Imperio”. Es la cabeza de la trigésimo cuarta generación de shinobi y de una organización internacional que sostiene la tradición pero con otra motivación: la paz.La organización de los shinobi tenía rangos, a la cabeza estaban a los jonin, los líderes; ellos sostenían la relación con el poder formal. Luego, los chunin, oficiales del clan que recibían la instrucción de la misión que debían cumplir y la delegaban a los shinobi más capacitados. En el otro extremo estaban los ganin, los agentes de campo, los ejecutores.
Los ganin tenían especialidades: saisakus, especialistas en trampas; yutei, espiaban mientras viajaban; iapa, resolvían con acciones inusitadas operaciones improvisados; mitsumono, lograban cambios asombrosos de personalidad; nosikaru, los acróbatas; y, kamari, especializados en emboscar –la lista es muy larga y bastante variada.
Para ver la historia completa es necesario, al menos, dividir su vida en dos momentos: el uno, el del espía, saboteador, portador de un mensaje que, gracias a un camuflaje y a adoptar una personalidad fuera de toda sospecha, logra, por ejemplo, robar una información valiosa. La otra, el momento del acto violento, subir muros, correr por techos, bajar por una cuerda, degollar a la víctima y salir sin que se mueva una hoja. El buen shinobi estaba preparado para ser ambas personas.
Por eso, entre las técnicas que aprendía, hay unas relacionadas con el acto violento: combate a mano vacía, técnicas de agarre e inmovilizaciones, técnicas con palos largos y cortos, espada, cuchillo, estrellas arrojadizas, cadenas, hojas afiladas, estrategias de combate. Es muy llamativa su habilidad para convertir en armas objetos de uso cotidiano como abanicos, pipas o azadas.
Igual de importantes son otras, en las que entrenaban la mente y el espíritu. Era seguidores respetuosos y apasionados de las enseñanzas de Confucio y de Buda, pero también de los principios del sintoísmo.
Algunas técnicas descienden de ciertos ritos religiosos: ejercicios corporales similares al yoga, meditación, principios taoístas, claridad personal, mística, equilibrio de las fuerzas en los campos electromagnéticos, canalización de la energía y otros conocimientos que se han mantenido en secreto todavía ahora.
Lo anterior es un resumen de la cientos de cosas que se sabe sobre los shinobi. Y hay cientos más que están ocultas y probablemente pervivan en el olvido. Esa es una manera de honrar su naturaleza, dejar que lo oculto duerman en el silencio como una contra cultura indispensable.


Vendré con nuevos temas muy pronto. Nos vemos entonces.