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sábado, 25 de junio de 2016

Ōe & Ōe


Vengan, siéntense por aquí, esta historia me ha conmovido siempre.

En 1994, en Estocolmo, un japonés de lentes redondos desistió, por un momento, de hablar de la literatura, el arte sobre cuyas alas llegó a la cima.
En el discurso de orden leído frente a los invitados especiales a la entrega de los Premio Nobel, el escritor Kenzaburo Ōe dijo lo siguiente:
“Cincuenta años atrás, cuando vivía en lo profundo del bosque, leí The Adventures of Nils y me sentí entre dos profecías: una era que algún día iba a lograr entender el idioma de los pájaros; la otra era que un día iba a volar lejos con mis queridos gansos salvajes, preferentemente a Escandinavia.
“Después de casarme, nuestro primer hijo nació con una discapacidad mental. Lo llamamos Hikari, que significa ‘Luz’ en japonés. De bebé, él solo respondía al canto de los pájaros salvajes y nunca a las voces humanas. Un verano, cuando él tenía seis años, estuvimos en una cabaña en el campo. Él escuchó a un par de rascones (Rallus aquaticus) cantando desde el lago debajo de un naranjal, y dijo con voz de comentarista de documental sobre aves: “Esos son los rascones europeos”. Esta fue la primera vez que mi hijo pronunció palabras humanas. Esa fue la forma con la que mi esposa y yo comenzamos a comunicarnos con nuestro hijo de ahí en adelante.
“Hikari actualmente trabaja en un centro de entrenamiento vocacional para discapacitados, una institución basada en ideas que aprendimos en Suecia. Al mismo tiempo, ha estado componiendo piezas musicales. Los pájaros fueron los generadores y mediadores en la composición de su música humana. En nombre mío, Hikari debe cumplir la profecía y algún día entenderá el lenguaje de los pájaros. Debo decir que mi vida hubiera resultado imposible sin mi esposa y su abundante fuerza y sabiduría femeninas. Ella fue la verdadera encarnación de Akka, la líder de los gansos salvajes de Nils. Junto a ella hemos recorrido Estocolmo y la segunda profecía también, para mí máximo deleite, ha sido cumplida”.

 Hikari Ōe nació con discapacidades que los doctores vaticinaron que no superaría, el panorama era sombrío al extremo de que les sugirieron a los padres que era mejor dejarlo morir.
Prefirieron el camino de una cirugía que le salvó la vida pero le provocó discapacidad visual, retraso en el desarrollo, epilepsia y una pobre coordinación de movimientos. También tenía una capacidad limitada para hablar.
Kenzaburo se propuso convertirse en la voz de su hijo. Fue la voz de Hikari en toda la literatura que escribió con la consigna de dejar de hacerlo el momento que su hijo desarrolle la capacidad de expresarse por sí mismo.
En 1995, un año después, se editaron dos discos compactos con composiciones de Hikari: Music of Hikari
Ōe, volúmenes 1 y 2.
A este respecto, su padre escribió:
“Me siento horrorizado cuando me detengo a pensar en lo que podría haber sucedido si mi hijo Hikari nunca hubiera escuchado música: lo que se ha convertido en la parte más esencial de su vida diaria no habría tomado forma en su interior.
“Por otra parte, bien podría haber sido imposible para nosotros, su familia, superar las muchas dificultades que hemos enfrentado. Siento esto con inmediatez convincente cuando miro hacia las últimas tres décadas con Hikari, que ha debido vivir estos años con una discapacidad mental.
“Hikari nació con un desarrollo anormal que pronto fue removido quirúrgicamente de su cabeza en una operación difícil. Sin embargo, aunque el retraso mental de Hikari quedó de manifiesto a partir de entonces, su cuerpo siguió creciendo en su cuna, como cualquier otro niño sano. Su joven madre escuchó con frecuencia música de Mozart y Chopin, principalmente para protegerse de la ansiedad que le provocaba el niño. Mirando hacia el pasado desde una perspectiva de presente, parece que el bebé debe haber escuchado con atención esta música.
“Hikari finalmente tuvo la suerte de encontrarse con un profesor de piano que le dio la oportunidad de descubrir la alegría que existe desde la creación de la armonía y la melodía. Un día nos mostró su primera composición, escrita con notas de cola larga se asemejaban a los brotes de soya, y pudimos maravillarnos ante este desarrollo sorprendente.
“Fue después de varias presentaciones de su música interpretada por amigos talentosos que comenzamos a entender exactamente lo que la composición musical significaba para Hikari. De no haber compuesto, seguramente nunca habría sido capaz, en ningún momento de su vida, de transmitir de manera rica, profunda, cristalina y radiante el mensaje contenido en esta música. Por nuestra parte, si Hikari no hubiera compuesto nunca nos habríamos dado cuenta ni habríamos podido siquiera imaginar la sensibilidad que poseía. Ni habríamos entendido el alcance de lo que podríamos haber obtenido de este mundo y entendido de que se habría reducido de manera significativa. Siento que habríamos perdido la percepción de algunos de los más importantes y humildes aspectos del significado de la vida humana.
“Hikari continúa viajando todos los días al Instituto de Bienestar y pasa la mayor parte del tiempo restante escuchando música. He pensado a veces que no ha habido acumulación de tiempo histórico en su vida, porque nunca he oído expresar con palabras sus recuerdos del pasado. Pero es evidente que a partir de las composiciones de Hikari la historia vive en su interior: una sola pieza expresa sus sentimientos al médico a quien más ha amado y respetado, otra pieza alude a separarse de un amigo discapacitado. Sin embargo, otras piezas aluden a la luz del sol con la que él, su hermano y su hermana se bañaban en una cabaña de montaña en el verano, y también de la nieve que cae.
“El ámbito de la expresión de Hikari ahora se extiende más allá de nuestra casa. Se está moviendo hacia lugares inesperados y distintivos, y está encontrando su resonancia en un área cada vez más amplia. Estamos experimentando una vez más la alegría de un profundo misterio”.
 
Kenzaburo consideró que su hijo había desarrollado la capacidad de expresarse por sí mismo y anunció que dejaba la literatura. Pero los lectores no se lo permitimos. El mundo necesita que Kenzaburo escriba y Hikari componga, Ōe & Ōe.

(Puede escuchar música de Hikari si activa este vínculo).

Nos encontremos pronto, ¿les parece?